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AFP
Supermodelos luciendo diseños de la exclusiva marca Victorias Secret en un desfile neoyorquino.
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Maria Alice Rocha
Londres, Inglaterra
Todo el mundo ha padecido la experiencia de ponerse alguna prenda que resultó algo incómoda, pero en los tribunales de los Estados Unidos se está juzgando un caso extremo: una consumidora acusa que un sostén de la afamada marca Victoria's Secret es el villano de la historia.
El proceso, que transcurría discretamente en los tribunales norteamericanos desde 2005, alcanzó los medios esta semana. La demanda fue presentada por una consumidora norteamericana de Carolina del Sur, que acusa al sostén defectuoso de haber perforado su torso y sus senos.
El tamaño del corte aún es un misterio, algunas fojas de la causa mencionan aproximadamente 15 cm. de longitud por 15 de profundidad. En otras páginas se menciona el corte como una cicatriz de 7 cm. de largo y poco más de 5 mm. de profundidad.
Para que la causa se convierta en una polémica más grande, la víctima incluso pide una indemnización por haber sido despedida de su empleo por haber faltado al trabajo debido al accidente con el sostén. Según Jessica Lang, el sostén con relleno y armazón se rompió, el aro de sustentación saltó hacia afuera y laceró su seno izquierdo.
Victoria's Secret, la marca de lencería de las estrellas, famosa por su equipo de Angels, las famosas modelos que llevan al delirio al público por donde pasan, es acusada en la demanda de ofrecer un soutien mal diseñado, mal producido y mal inspeccionado. Peor, también vendido sin el menor cuidado, no atendiendo a las especificaciones relacionadas con su uso potencial.
Del otro lado, Victoria's Secret se defiende diciendo que Jessica se lastimó a causa de su propia negligencia y que la empresa no tenía obligación de llamar la atención de la consumidora respecto de posibles peligros, no conocidos aún, que el producto podría causar. Del mismo modo, ninguna inspección podría detectar ese tipo de peligro.
Aún no fueron divulgados los detalles del proceso, pero se sabe que Jessica sintió las molestias varias veces durante los 13 días en que ella utilizó el producto antes del accidente. En la demanda sus abogados alegan que ella sufrió pérdidas materiales (salario), pérdidas relacionadas con negocios (dado que Jessica es modelo), sufrimiento físico y gastos médicos.
Esto indica que, en un futuro próximo, las empresas de indumentaria deberán adecuarse a nuevas reglas de seguridad en sus productos, como ya ocurre en los sectores de alimentación y medicamentos, por ejemplo. Se asoma una revolución en lo que atañe al uso de los productos.
La industria del calzado ya ha avanzado con algunos puntos en este sentido: algunas marcas europeas advierten a sus consumidoras sobre el riesgo de problemas en la columna o de torceduras de tobillos por el uso de tacos muy altos.
Es necesario pensar la ropa como una verdadera segunda piel, y como algo que además de embellecer o cubrir, también cumpla con su función protectora. La ropa íntima, en este caso, es la que debería ofrecer el mayor nivel de seguridad atendiendo a su finalidad.
Esperemos que esta historia termine bien.
Terra Magazine
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