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EFE
Según Newsweek, la distancia en puntos porcentuales que separan a Obama de McCain es mayor de lo que muestran las encuestas encargadas por los partidos.
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
En la guerra de los números, que para la campaña presidencial se abrió el sábado con la publicación de la primera encuesta no partidaria de alcance nacional, el candidato demócrata Barack Obama lleva una cómoda ventaja de 15 puntos por sobre su par republicano John McCain. Según el sondeo encargado por la revista Newsweek, conducido telefónicamente entre el 18 y el 19 de junio, el senador por Illinois lleva una amplia ventaja del 51% con respecto a McCain, quien apenas logra captar el 36% de la intención de voto. Los resultados representan casi tres veces la diferencia que algunas encuestas partidarias mostraran entre uno y otro durante el curso de la semana pasada.
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A pesar de que el sondeo se encuentra entre los primeros de la temporada de elecciones, arroja sin embargo varios datos fundamentales. El primero, que los simpatizantes de la senadora y precandidata demócrata Hillary Clinton no se inclinaron por el republicano McCain luego de que su preferida se bajara de la campaña. El segundo dato, que es fundamental, es que para esta etapa de la campaña, Obama está obteniendo resultados mucho más positivos que sus predecesores en la lucha presidencial, John Kerry y Al Gore. Un tercer dato curioso que arroja la encuesta de Newsweek es que la demográfica que más se inclina por el senador negro es justamente la que el demócrata heredara a regañadientes de su rival en las primarias. Las mujeres americanas prefieren a Obama sobre McCain por un margen de 21 puntos, 54% para el demócrata y apenas 21% para el republicano.
Pero estos no son los únicos números que hoy por hoy favorecen al candidato afroamericano. Tras renunciar la semana pasada a los fondos públicos de campaña, el Estado ya no puede limitar los gastos publicitarios de Obama. A diferencia de su rival, John McCain, quien sí hará uso de los fondos públicos y por consiguiente deberá limitar su presupuesto a 84.1 millones de dólares, Obama dispondrá de la totalidad de las donaciones que reciba para afianzarse en la carrera presidencial. Estas donaciones ya superan los 300 millones de dólares.
El auspicioso escenario financiero le permite a Obama abrir nuevos frentes de batalla. Sobre todo en estados que anteriormente habían sido dejados en manos republicanas sin pelea. El resultado de estos nuevos esfuerzos será -según esperan en los cuarteles demócratas- debilitar aún más las posibilidades de McCain de hacer campaña en los estados indecisos.0El extraordinario nivel al que llegaron los fondos de campaña de Obama se debe en gran medida a una base de más de 1,5 millones de pequeños contribuyentes (la "grassroots campaign" a la que el senador se refiere en sus discursos), quienes continúan haciendo llegar sus donaciones mes a mes. "Haber obtenido semejante cantidad de recursos nos ha abierto una enorme cantidad de opciones estratégicas", le dijo el domingo al New York Times Tad Devine, uno de los estrategas más importantes en el Obama team. "Si John Kerry hubiese dispuesto de esta cantidad de recursos y se hubiese mantenido afuera del financiamiento público, yo creo que hoy sería presidente".
La cuenta bancaria a tope le permitirá a Obama cumplir con una promesa: abrir delegaciones y centros de campaña en cada uno de los cincuenta estados para fines de junio, algo que jamás ocurrió en una elección presidencial. Siguiendo la estrategia del boca a boca que implementó Kart Rove, la mente maestra detrás de las victorias de George W. Bush ante Kerry y Gore, el cerebro de la campaña demócrata y asesor del partido, Howard Dean, se ha propuesto además llegar con el mensaje de Obama hasta ciertas audiencias de nicho, como los públicos jóvenes de MTV, VH1 y BET (Black Entertainment Television). "La única forma en que los demócratas podemos perder esta elección es perdiéndonos en la minucia del debate interno del partido", había dicho Dean durante la disputa preelectoral entre Obama y Clinton. Hoy los demócratas parecen estar ya bien lejos de aquel escenario de confusión.
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