| En torno al dolor existen diversos mitos que se mantienen de generación en generación, estos surgen debido a que cada persona vive el dolor de manera diferente, ya sea por cuestiones de índole emocional, social o cultural y por el escaso hábito de visitar a un médico. Por lo tanto, los algólogos, quienes son los médicos especialistas en el tratamiento del dolor, desmienten los mitos más frecuentes relacionados con este padecimiento.
El dolor se define como una experiencia única, multidimensional y altamente subjetiva que se acompaña por múltiples componentes tanto sensoriales como afectivos. Es una experiencia sensorial muy desagradable y es una señal de alarma que nos muestra que algo malo está pasando en nuestro cuerpo.
Entre los mitos más comunes se encuentra que el dolor es mental. El dolor no es cuestión de la mente, es cuestión de sensibilidad, de la intensidad del estímulo, de la patología o enfermedad que se tenga, y de qué tan sensibles seamos para soportarlo. Existen culturas que se entrenan para soportar el dolor, y mientras más intenso sea éste, obtienen mayor reconocimiento. Pero no es que dejen de sentir dolor, sólo que su umbral es más alto.
Cada persona tiene diferente umbral del dolor, en algunas puede ser doloroso el simple roce con algo y en otras no. Cuando se tiene umbral bajo, el dolor es más fuerte, un ejemplo claro de esto es que la mujer denominada erróneamente "el sexo débil" tiene mayor tolerancia al dolor que los hombres, un ejemplo de esto es cuando tienen un hijo.
Otro mito es que los bebés no sienten dolor. Está comprobado científicamente que a partir de la semana 20 de gestación, ya se ha formado el conducto neuronal del feto, a esta edad ya tiene la capacidad de sentir los estímulos dolorosos.
Para hacer los orificios en los oídos para los aretes en las niñas es necesario que se aplique algún anestésico local para que no sientan dolor. En el caso de los niños está comprobado que las circuncisiones son dolorosas, por lo que también es necesario aplicar anestésicos locales o en caso necesario orales.
Otra idea equivocada es que las personas deben acostumbrarse al dolor. Los pacientes tienen derecho a no sentir dolor, a ser evaluados y a tener un manejo adecuado del mismo, deben acudir con su médico familiar o con un especialista en el manejo del dolor, para que con diferentes fármacos y sus combinaciones se pueda controlar el dolor, de acuerdo a su tipo. Si hay presencia de dolor, debemos reflexionar y estudiar acerca de lo algo está pasando en el organismo.
El dolor se convierte en una enfermedad cuando limita el movimiento, interfiere el sueño, altera el estado de ánimo y dificulta las relaciones interpersonales. La presencia de dolor, emocional o físico, modifica la relación del paciente con su familia, así como también produce cambios que pueden desencadenar depresión y en casos extremos el suicidio.
Otra idea errónea que afortunadamente está cambiando, es la de que los niños (de genero masculino) no lloran y si tienen algún dolor tienen que aguantarse como los machos. Cabe destacar que tanto hombres como mujeres cuentan con sensibilidad y no se deben reprimir las lágrimas provocadas por el dolor, pues llorar es un mecanismo natural del organismo.
Ente cualquier dolor, consultar al médico es de vital importancia, tanto para estudiar el origen de ese dolor como para tratarlo y de igual manera, para evitar la automedicación, práctica muy común en la población y que implica riesgos para la salud del paciente. Copyright Terra Networks SA
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