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Papiloma Humano, la enfermedad de transmisión sexual más frecuente
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Esta infección es la responsable estimada de un 75% de los cánceres cervicouterinos a nivel mundial. Su incidencia se ha asociado con el inicio precoz de la actividad sexual, con mayor número de parejas sexuales y tabaquismo.
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Fue a fines del siglo XIX cuando la ciencia logró determinar los primeros cuadros clínicos que demostraron la presencia de la infección del Virus Papiloma Humano a través de verrugas genitales.
Dentro de los virus papiloma humano se han descrito más de 100 subtipos virales distintos, los que son llamados genotipos. "Como consecuencia de la infección con estos virus y según su localización, se describen lesiones genitales o mucosas, y no genitales o cutáneas", explica el doctor Héctor León Marchant, Ginecólogo Oncólogo de la Fundación López Pérez, FALP, de Chile.
Las lesiones genitales más frecuentes son los condilomas acuminados, llamadas también verrugas anogenitales. Además existen tres tipos de infecciones cutáneas frecuentes: Las verrugas cutáneas comunes (71%), verrugas plantares (24%) y verrugas planas (5%).
Algunos virus papiloma humano producen tumoraciones benignas, como es el caso de las verrugas genitales. Otros, en cambio, pueden evolucionar con los años a patologías malignas, es decir, a un cáncer, principalmente del cuello uterino y cavidad orofaríngea.
Según el especialista, "la enorme mayoría de los Virus Papiloma Humanos producen tumores benignos. Sólo en algunos casos específicos y muy seleccionados pueden con los años evolucionar desde lesiones benignas como las verrugas anogenitales a cáncer cervicouterino y cavidad orofaríngea", puntualiza.
Papiloma y cáncer
El contagio de esta infección es por vía sexual o cutánea con secreciones infectadas. Al ocurrir este evento el virus permanece en el interior de la célula epitelial por tiempos variables, pudiendo desencadenar finalmente cáncer.
Al producirse la infección, las células epiteliales responden con una reacción de vacuolización, es decir, encapsulan y aíslan al virus; lo que permite que éste permanezca latente dentro de la célula por largos períodos. Es en este punto donde el virus papiloma humano (V.P.H.) puede activar genes que estimulan factores de crecimiento y malignización, así como inhibir factores de protección celular.
Ciertos genotipos de V. P. H. se reconocen también como causa y factor necesario para producir cáncer cervicouterino (Genotipos 16 y 18 principalmente); el segundo en frecuencia a nivel mundial en la población femenina.
Es posible, entonces, afirmar que el V.P.H. es el responsable estimado de un 5% de todos los cánceres a nivel mundial en ambos sexos, y está asociado al 75% de los cánceres cervicouterinos (OMS), lo que transforma a esta infección por este virus es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial.
Prevención
En los últimos años, estudios clínicos permitieron desarrollar una vacuna específica para 2 o 4 tipos virales del virus papiloma humano (según la marca comercial). Éstas permiten hacer prevención primaria de esta infección en mujeres desde los 9 a los 26 años de edad, con el único requisito de no haber tenido la infección en forma previa.
Una de estas vacunas ya fue aprobada por la FDA en Estados Unidos y es posible adquirirlas en países de Latinoamérica con el sólo requisito de la indicación médica, dada su probada seguridad y efectividad.
Pero la realización periódica de la prueba Papanicolau (citología cervical); a partir del inicio de la actividad sexual es la mejor forma de prevenirlo, enfatiza el doctor León.
"Pese a la alta contagiosidad del virus papiloma humano, se considera como una lesión preneoplásica (premaligna) de bajo riesgo, perfectamente controlable y tratable en el corto y mediano plazo con métodos invasivos de baja complejidad, lo que permite seguridad en el control posterior", concluye.
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